Jose Clemente Orozco ``el hombre en llamas``

 Clemente Orozco
Zapotlán, actual Ciudad Guzmán, 1883 - México, 1949) Muralista mexicano. Unido por vínculos de afinidad ideológica y por la propia naturaleza de su trabajo artístico a las controvertidas personalidades de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo, José Clemente Orozco fue uno de los creadores que, en el fértil período de entreguerras, hizo florecer el arte pictórico mexicano gracias a sus originales creaciones, marcadas por las tendencias artísticas que surgían al otro lado del Atlántico, en la vieja Europa.
El destino profesional que el entorno familiar le reservaba no satisfacía en absoluto las aspiraciones de Orozco, que muy pronto tuvo que afrontar las consecuencias de un combate interior en el que su talento artístico se rebelaba ante unos estudios que no le interesaban. Y ya en 1909 decidió consagrarse por completo a la pintura.Durante cinco años, de 1911 a 1916, para conseguir los ingresos económicos que le permitieran dedicarse a su vocación, colaboró como caricaturista en algunas publicaciones, entre ellas El Hijo del Ahuizote y La Vanguardia, y realizó una notable serie de acuarelas ambientadas en los barrios bajos de la capital mexicana, con especial presencia de algunos antros nocturnos muchas veces sórdidos, demostrando en ambas facetas, la del caricaturista de actualidad y la del pintor, una originalidad muy influida por las tendencias expresionistas.

El hombre en llamas’

Realizado por el muralista y litógrafo mexicano de Zapotlán, actual Ciudad Guzmán, Jalisco, José Clemente Orozco, entre los años 1938 y 1939, y considerado como una obra cumbre del arte mexicano, según la crítica y los historiadores del arte, ‘El hombre en llamas’ es la obra de arte de la semana elegida para dar gusto visual a todos los amantes del arte y como un homenaje a Orozco, Premio Nacional de Bellas Artes de México.
La obra fue elaborada por el artista utilizando la técnica de pintura al fresco y tiene medidas de 11 metros de largo y se encuentra a unos 27 metros del suelo.El hombre en llamas’, también conocido como hombre de fuego, representa al mundo prehispánico, sus rituales primitivos y en ocasiones sangrientos ante el sacrificio de otros humanos que conformaban una sociedad que aparentaba vivir bajo lineamientos inflexibles que la alejaban de la compasión y los más humildes sentimientos humanos.
La obra también es una crítica social que Orozco realiza a las injusticias, el desorden, la corrupción y la traición de una sociedad contemporánea que sigue recayendo en la barbarie.En palabras de Justino Fernández “El canto del hombre en llamas, que en verdad es doloroso lamento, nos hace estremecer, porque sugiere que al acabarse el fuego, todo será tinieblas”.
Contextos: político social cultural económico y histórico
El movimiento muralista mexicano llenó de monumentales obras el país con una tendencia nacionalista, didáctica y popular que perseguía poner en práctica el “arte de la calle” que defendían y poniéndolo al servicio de una ideología de izquierdas. Con el paso del tiempo, José Clemente Orozco retrató la condición humana de forma apolítica; interesándose más por los valores universales y sin insistir tanto en los valores nacionales. A lo largo de su carrera no abandonó el aspecto indígena y precolombino pero sus intereses se extendieron a la condición humana, su relación con la tierra, la religión o la guerra, así como la libertad, las ideologías y el papel que deben jugar los estados.
Documentar el cambio político y social de la época, con un estilo propio y crítico, ha convertido a José Clemente Orozco en un artista universal, reconocido por sus pinturas, dibujos y acuarelas, pero sobre todo por sus murales, emblemáticas clases de historia en los edificios más representativos de México.
Desde 1911 a 1916 colaboró como caricaturista en algunas publicaciones y realizó una serie de acuarelas ambientadas en los barrios bajos de la capital mexicana. En ambos casos demostró su originalidad unida a la tendencia expresionista. Sus primeros trabajos también consistieron en litografías de la vida indígena e pinturas murales, una técnica con la que logró con el tiempo un perfecto dominio de la técnica.

INFORMACIÓN GENERAL (lugar, fecha, tamaño) + Colores + Estilo

Realizado por el muralista y litógrafo mexicano de Zapotlán, actual Ciudad Guzmán, Jalisco, José Clemente Orozco, entre los años 1938 y 1939, y considerado como una obra cumbre del arte mexicano, según la crítica y los historiadores del arte, ‘El hombre en llamas’ es la obra de arte de la semana elegida para dar gusto visual a todos los amantes del arte y como un homenaje a Orozco, Premio Nacional de Bellas Artes de México.

La obra fue elaborada por el artista utilizando la técnica de pintura al fresco y tiene medidas de 11 metros de largo y se encuentra a unos 27 metros del suelo.

‘El hombre en llamas’, también conocido como hombre de fuego, representa al mundo prehispánico, sus rituales primitivos y en ocasiones sangrientos ante el sacrificio de otros humanos que conformaban una sociedad que aparentaba vivir bajo lineamientos inflexibles que la alejaban de la compasión y los más humildes sentimientos humanos.

La figura en el centro es sacrificada por las otras figuras, y el hombre debajo de la figura es el sacerdote. En esta interpretación el rojo no es solo fuego, sino también es la sangre. Pero, los frescos muestran las injusticias modernas también. Esto muestra que Orozco está diciendo que nuestro mundo no es muy diferente, y solo porque no tenemos el sacrificio humano no significa que nuestra sociedad no sea bárbara.

Los frescos tienen imágenes de cosas negativas en nuestra sociedad: la guerra, el trabajo manual y la esclavitud, el sufrimiento, el fuego, y el miedo. En esta interpretación el mural es una crítica de nuestra sociedad. 

LA COMPOSICIÓN (personas representadas, objetos, figuras) + Los símbolos.

Interpretación #1: El mundo prehispánico

La primera interpretación es que el mural representa el mundo prehispánico. En esta interpretación el mural es una crítica de la barbarie del sacrifico humano y otras cosas de la cultura prehispánica que nosotros consideramos “injustas” y “bárbaras.” Este concepto es una gran diferencia de las obras de Diego Rivera; él no criticaba a los indígenas mucho (de hecho, Rivera consideraba su cultura como una sociedad ideal). La figura en el centro es sacrificada por las otras figuras, y el hombre debajo de la figura es el sacerdote. En esta interpretación el rojo no es solo fuego, sino también es la sangre. Pero, los frescos muestran las injusticias modernas también. Esto muestra que Orozco está diciendo que nuestro mundo no es muy diferente, y solo porque no tenemos el sacrificio humano no significa que nuestra sociedad no sea bárbara.

Interpretación #2: Los pecados de la humanidad

La segunda interpretación es que el mural representa los pecados de la humanidad y nuestra lucha contra las injusticias, la corrupción, la ignorancia, y la traición en nuestro mundo. Estamos deformado en el fuego de nuestros injusticias, torcidos por nuestros pecados. El hombre en el centro está sacrificándose por los pecados de la humanidad. Esto puede ser una referencia religiosa a Jesucristo, quien murió por nuestros pecados. Los frescos tienen imágenes de cosas negativas en nuestra sociedad: la guerra, el trabajo manual y la esclavitud, el sufrimiento, el fuego, y el miedo. En esta interpretación el mural es una crítica de nuestra sociedad. En sus murales Diego Rivera criticaba nuestra sociedad también, pero sugería la sociedad azteca como más ideal. Para Orozco la sociedad ideal es menos concreto; su concepto de la ideal es separado de la historia mexicana, separado del mundo físico. Él no cree que podemos lograr el ideal, y no cree que lo hemos logrado; solo es un concepto incapturable.

Interpretación #3: El mito de Prometeo

La tercera interpretación es que el mural representa el mito clásico de Prometeo de Antigua Grecia. Este mito ocurre cuando los seres humanos vivían en cuevas sin fuego. Prometeo era un dios que dio fuego a los seres humanos, sin el permiso de Zeus. Zeus castigó a Prometeo por encadenar una roca hasta el fin del tiempo. Un águila comía su hígado durante el día (muy dolorosa), pero Prometeo sería curado durante la noche, porque era un dios. En esta interpretación la figura en el centro es Prometeo, y el hombre debajo de él es Zeus. Prometeo está sufriendo en fuego, un concepto muy irónico porque eso es lo que le dio a los seres humanos.


Murales:

Los murales de Clemente Orozco no dejan indiferente a nadie. No solamente por las dimensiones, que a veces no permiten ver la obra de una mirada. Sino porque todos ellos tienen algo descarnado en sus trazos, en sus colores o en la temática.

El hombre en llamas aprovecha la arquitectura esférica de la bóveda para representar a un hombre que se contorsiona y asciende envuelto en fuego. El dolor humano, siempre presente en sus murales, fueran dedicados a la revolución, a temas religiosos o a representar un arquetipo social (como La Meretriz o El Hidalgo), está también reflejado en esta soberbia obra, en las caras de los hombres grises oscuro y negro, perfilados en blanco, tumbados a los pies de la bóveda. 


Reflexión:

El hombre en llamas’, también conocido como hombre de fuego, representa al mundo prehispánico, sus rituales primitivos y en ocasiones sangrientos ante el sacrificio de otros humanos que conformaban una sociedad que aparentaba vivir bajo lineamientos inflexibles que la alejaban de la compasión y los más humildes sentimientos humanos.

CLEMENTE OROZCO APROVECHA LA ARQUITECTURA DE LA BÓVEDA PARA REPRESENTAR AL HOMBRE PROMETÉICO QUE ASCIENDE ENVUELTO EN EL FUEGO DIVINO.


Porque jose Orozco pintó el mural 
Sus primeras lecciones de color las recibió, casi sin querer, observando a Posada trabajar cuando regresaba de la escuela y se detenía a verlo pintar. El primer impulso del pequeño Orozco fue inscribirse en la Academia de Bellas Artes de San Carlos para tomar clases nocturnas de dibujo.
Su primera gran obra fue la de los murales en San Ildelfonso, que finalizó en 1926, y que dejó sin acabar para encargarse de otros trabajos como ‘Omniescencia’, en la Casa de los Azulejos (1925) o ‘Reconstrucción’, en la Escuela Industrial de Orizaba.
En el año 1946 se le concede el Premio Nacional de Bellas Artes, y en esos años prolíficos realiza en Guadalajara los muros del Paraninfo de la Universidad, la escalera del Palacio de Gobierno y el Hospicio Cabañas.

conclucion:(tema,simbolos,época)
En la producción de sus últimos años Orozco tiene un afán innovador y de experimentar con nuevas técnicas, algo que se atisba en el mural ‘La alegoría nacional’, en el que utilizó fragmentos metálicos incrustados en hormigón. Si bien sus tonos nunca fueron tan coloristas como los de sus compañeros, con los que recibió el apodo de ‘Los Tres Grandes’, sus grises y negros siempre tuvieron el rojo como color impactante, eligiendo un personaje central que divide la acción, al igual que las líneas diagonales que marcan el movimiento en algunas de sus obras.
En el lapso que va de 1941 a 1944 Orozco se dedicó a la pintura de caballete y a otra gran obra mural en la bóveda y los muros del coro de la antigua iglesia de Jesús Nazareno y en donde las ideas que plasma se relacionan con el ‘Apocalipsis’.
Jose Orozco es el artista que logró hacer florecer el arte pictórico mexicano gracias a sus originales creaciones y situarlo en la modernidad, de manera especial en el complicado periodo de entreguerras. Marcado por las tendencias artísticas que surgían al otro lado del Atlántico, sus obras siguen vigentes como una genial clase de historia y de derechos en todo el mundo.

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